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Los Antiguos Mexicanos.
Miguel Le�n Portilla.

(RESUMEN: Intento de una "Escatolog�a" "Nahuatl")

Manuel de Jes�s Meza Rodr�guez. ofm.


Los Nahuas, pueblo de descendencia Tolteca, al
menos en la cultura, se componen de diversos
pueblos: Teotihuacan, Tula, Cholula, Culhuacan,
Azcapotlalco, Texcoco, Tlaxcala y M�xico
-Tenochtitlan.
No se busca la imagen "exacta" fiel reflejo de la
realidad que fue. El gran mundo nahuatl .


Los milenios Del M�xico Antiguo

Los tiempos prehist�ricos y la historia antigua
del M�xico central abarcan por lo menos diez mil
a�os. Para el mundo ind�gena, el mundo hab�a
existido varias veces consecutivas. La primera
fundamentaci�n de la tierra, hab�a tenido lugar
hac�a muchos milenios, en los cuales hab�an
existido ya cuatro soles y cuatro tierras
anteriores a la �poca presente, esas eran edades
identificadas con soles, y este quinto Sol, era
designado como la edad del "Sol de movimiento.


Hechura del hombre.
Los primeros hombres hab�an sido hechos de ceniza.
el agua termin� con ellos, convirtiendolos en
peces. La segunda clase de hombres la constituyeron
los gigantes, que eran seres d�biles, cuando se
ca�an por accidente se ca�an para siempre.

Los hombres que existieron durante el tercer Sol,
edad de fuego, quedaron converidos en guajol�tes;
y los del cuarto Sol, los hombres ya no se
acabaron, sino se fueron a vivir a los montes,
como "hombres monos".

El quinto Sol de Movimineto tuvo su origen en Teotihuacan y en ella surgi� tambi�n la grndeza Tolteca con Nuestro Pr�ncipe Quetzalc�atl, descubridor del maiz. Cada edad termina en cataclismo, pero el nuevo ciclo asciende en espiral, origina formas mejores.

LA RESTAURACION DE LOS SERES HUMANOS

La creaci�n de los hombres nuevos iba a llevarse a cabo, aprovecando los despojos mortales de seres humanos de �pocas anteriores.

Fue Quetzalc�atl, s�mbolo de la sabidur�a del m�xico Antiguo, qui�n acept� el encargo de restaurar los seres humanos, as� como proporcionarles despu�s su alimento. Realiza un viaje al Mictl�n, en busca de los huesos preciosos que servir�n para la formaci�n de los hombres: Mictlantecuhtli, se�or de la regi�n de los muertos, pone una serie de dificultades a Quetzalc�atl para impedir que se lleve los huesos de las generaciones pasadas. Pero Quetzalc�atl, ayudado por las abejas sivestres, logra apoderarse de los huesos para llevarlos luego a Tamoanchan. All�, con la ayuda de Quilaztli, moli� los huesos y los puso despu�s en un barre�o precioso. Sangr�ndose su miembro sobre ellos les infundi� luego la vida. Los hombres aparecen as� en el mito como resultado de la penitencia de Quetzalc�atl, qu�n mereci� su existencia. Por eso se nombran los hombres Macehuales, que quiere decir: los merecidos por la penitencia.

La Resurrecci�n presente desde el inicio de la creaci�n.

(Quetzalco�tl en el Mictl�n, va por los huesos de los hombres muertos
para crear otra vez al hombre, al inicio del 5-Sol de movimiento)

Pero luego subi�,
cogi� los huesos preciosos.
Estaban juntos de un lado los huesos de hombre
y juntos de otro lado los de mujer
y los tom�
e hizo con ellos un ato Quetzalc�atl.
Y una vez m�s Mictlantecuhtli dijo a sus servidores:
-"Dioses, �de veras se lleva Quetzalc�atl
los huesos preciosos?
Dioses, id y haced un hoyo."
Luego fueron a hacerlo
y Quetzalc�atl se cay� en el hoyo,
se tropez� y espantaron las codornices.
Cay� muerto
y se esparcieron all� los huesos preciosos,
que mordieron y royeron las codornices.

Resucita despu�s Quetzalc�atl,
se aflige y dice a su nahual:
-"�Qu� har�, nahual m�o?"
Y �ste le respondi�:
-"Puesto que la cosa sali� mal,
que resulte como sea."
Los recoge los junta,
hace un l�o con ellos,
que luego llev� a Tamoanchan.
Y tan pronto lleg�,
la que se llama Quilaztli,
que es Cihuac�atl,
los moli�
los puso despu�s en un barre�o preciosos.
Quetzalc�atl sobre �l sangr� su miembro.
Y en seguida hicieron penitencia los dioses
que se han nombrado:
Apantecuhtli, Huictlolinqui, Tepanquizqui,
Tlallam�nac, Tzont�moc
y e el sexto de ellos Quetzalc�atl.
Y dijeron:
-"Han nacido, oh dioses,
los macehuales (los merecidos por la penitencia).
Porque, por nosotros
hicieron penitencia (los dioses)."

Los precursores de los nahuas, en sus remotos or�genes, se dedicaron a peregrinar por muchos lugares, y ten�an ya sacerdotes que los guiaban, llegaron a un lugar llamado Tamoanchan que quiere decir "nosotros buscamos nuestra casa".

Adem�s no iban
Por su propio gusto,
Sino que sus sacerdotes los guiaban,
Y les iban mostrando el camino de su dios.
Despu�s vinieron,
All� llegaron,
Al lugar que se llama Tamoanchan,
Ue quiere decir "nosotros buscamos nuestra cas".

Y en el lugar llamado Tamoanchan
Largo tiempo hubo se�or�o:
Despu�s pas� el se�or�o
Al lugar llamado Xomiltepec
Y all� en Xochimeltepec
Se convocaron los se�ores,
Los ancianos, los sacerdotes.
Dijeron:
-"El Due�o del cerca y del junto nos ha llamado,
ha llamado a cada uno de los que lo tienen por dios."
Dijeron:
-"Porque no viviremos aqu�,
no permaneceremos aqu�,
vamos a buscar una tierra.
All� vamos a conocer
Al que es Noche y Viento,
Al Due�o del cerca y del junto."


La peregrinaci�n se dirigi� a Teotihuacan "lugar donde se hacen los dioses". Este lugar est� lleno de contenido espiritual, es el lugar donde los hombres se divinizan, despu�s de su muerte, porque para el tolteca, no existir�a en delante la muerte aniquiladora de vida:

En seguida se pusieron en mivimiento,
Todos se pusieron en movimiento:
Los ni�itos, los viejos,
Las mujercitas, las ancianas.
Muy lentamente, muy despacio se fueron,
All� vinieron a reunirse en Teotihuacan.
All� se dieron las �rdenes,
All� se estableci� el se�or�o.
Los que se hicieron se�ores
Fueron los sabios,
Los conocedores de las cosas ocultas,
Los poseedores de la tradici�n.
Luego se establecieron all� los principados...

Y toda la gente hizo (all�) adoratorios (pir�mides),
Al Sol y a la Luna,
Despu�s hicieron muchos adoratorios menores.
All� hac�an su culto
Y all� se establecian los sumos sacerdotes
De toda la gente.
As� se dec�a Teotihuacan,
Porque cuando mor�an los se�ores, all� los enterraban.
Luego encima de ellos constru�an pir�mides,
Que a�n ahora est�n.
Una pir�mide es como un peque�o cerro
S�lo que hecho a mano....

Y lo llamaron Teotihuac�n ,
Porque era el lugar
donde se enterraban los se�ores.
Pues seg�n dec�an:
"Cuando morimos,
no en verdad morimos,
porque vivimos, resucitamos,
seguimos viviendo, despertamos.
Esto nos hace felices."

All� se dirig�an al muerto,
Cuando mor�a.
Si era hombre, le hablaban,
Lo invocaban como ser divino,
Con el nombre de fais�n,
Si era mujer con el nombre de lechuza,
Les dec�an:
"Despierta, ya el cielo se enrojece,
ya se present� la aurora,
ya cantan los faisanes color de llama,
y las golondrinas color de fuego,
ya vuelan las mariposas."

Por esto dec�an los viejos,
Quien ha muerto, se ha vuelto un dios.
Dec�an: "se hizo all� dios,
Que quiere decir que muri�".


En esta ciudad de los dioses se reuni� lo mejor del arte y religiosidad de todo el M�xico antiguo, se veneraba desde tiempos lejanos al dios Quetzalc�atl-Kukulkan, s�mbolo de la sabidur�a Maya y Nahuatl: el dios barbado, las cabezas de serpiente emplumada, la tienta negra y rija de las pinturas, evocan a este dios bienechor:

Eran cuidadosos de las cosas de dios,
S�lo un dios ten�an,
Lo ten�an por �nico dios,
Lo invocaban,
Le hac�an s�plicas,
Su nombre era Quetzalc�atl.

El guardi�n de su dios,
Su sacerdote,
Su nombre era tambi�n Quetzalc�atl.
Y eran tan respetuosos de las cosas de dios,
Que todo lo que les dec�a el sacerdote Quetzalc�atl
Lo cumpl�an, no lo deformaban.
�l les dec�a, les inculcaba:
-"Ese dios �nico,
Quetzalc�atl es su nombre.
Nada exige,
Sino serpientes, sino mariposas,
Que vosotros deb�is ofrecerle,
Que vosotros deb�is sacrificarle."

LAS FLORES Y LOS CANTOS

No se puede hablar de la cultura nahuatl, sin hacer referencia a las flores y a los cantos; flor no es florecilla, sino florecer. La flor y el canto son el m�ximo s�mbolo del nahauatl, como persona y como pueblo: por medio de la flor y de los cantos se hacen due�os de un rostro y de un coraz�n, son la m�s profunda ra�z que sustenta su existencia, su felicidad su plenitud.

Siguiendo una antigua tradici�n, comenzaban a plasmar sus m�ximas intuiciones de la vida en sus pinturas y c�dices, y despu�s alrededor de �stas, les desarrollaban una tradici�n oral, de tal manera que nunca se perdiera el contenido simb�lico de cada flor y canto, por medio de �stos el pueblo era comunidad y el individuo era persona, se creaban nuevos cantos y nuevas flores para llenar de sentido trascendente a nuevas experiencias de la vida, incluso a�n se usaban de manera ir�nica, de tal manera que al leer actualmente una de sus creaciones, podr�amos mal interpretar su significado real. Por ejemplo cuando hablan de la muerte, de una manera negativa y pat�tica, es porque est�n protestando contra un noble que llevaba una filosof�a de la vida alejada del ideal de paz que cultivaban los verdaderos descendientes de los toltecas.

En fin por los cantos y las flores, cada hombre pretend�a llegar a su plena realizaci�n. "un rostro sabio y un coraz�n firme como la piedra que hiciera digno al hombre de ir m�s all� de esta vida a la regi�n de los decarnados, en busca del principio supremo Tloque Nahuaque, Due�o del cerca y del junto, quien tal vez querr�a acordarse del hombre, ser fugaz como las plumas de quetzal que se desgarraban" .

Esa manera de expresar el porque de la importancia que los padres y los maestros inculcaban en la educaci�n de cada uno de los nahuas era por esa raz�n de que tal vez alg�n hombre con ese coraz�n y rostro propio, con esa flor y canto, podr�a llegar a compartir su vida, despu�s de la muerte con el supremo dios: Tloque Nahuaque, y al mismo tiempo, por este medio, tal vez el �nico Dios, se abajar�a a compartir la existencia del hombre llen�ndola de felicidad, a pesar de los sufrimientos, de acuerdo a la antigua ense�anza de que alg�n d�a Quetzalc�atl deb�a de regresar, a salvar a su pueblo de los traidores de la religi�n pura.

"Qued� as� tan s�lo el recuerdo de Quetzalc�atl, que se hab�a marchado por el
Oriente... Y la esperanza firme de que alg�n d�a habr�a de regresar nuevamente,
para salvar a su pueblo e iniciar tiempos mejores".



Dos maneras distintas de ver la vida,
o de hacer flores y cantos.

Tanto los aztecas como otros pueblos nahuatls, recibieron directamente la cultura tolteca, pero la desarrollaron de maneras diversas.

Los aztecas, formaban parte de las siete tribus, que saliendo de Chicomoztoc, tra�an la cultura nahuatl, pero como fueron los �ltimos en llegar a lo que ser�a M�xico, los otros pueblos ya establecidos los desconocieron, y se dijo de ellos que eran un pueblo de rostro desconocido. Esto les hizo emplear t�cticas pol�ticas, y emparentaron, con otros pueblos ya establecidos, los cuales ten�an una cultura religiosa m�s pura, al mezclarse tuvieron mayor influencia y se dedicaron a consolidar su se�or�o, se metieron en problemas de guerra y ten�an que defenderse, esto los orill� a crear una nueva religi�n, basada s� en las ra�ces toltecas, pero, con un rostro propio que les permitir�a seguir existiendo, y lo cual dio a pie a la creaci�n del m�ximo imperio. Al llegar a ser los supremos monarcas, se dedicaron a destruir los c�dices de los antiguos pueblos, y a fabricar una historia en la que ellos tendr�an un rostro propio, una flor y un canto desde tiempos inmemorables, su rostro ser�a conocido.

En la nueva historia, los aztecas elevar�an al lugar de Tloque Nahuaque, a Hutzilopochtli, y en �l fundamentar�an su teolog�a. La muerte no es temida, es vista como una necesidad para la propia existencia, como un mandato de su nuevo dios supremo, y elevada al cosmos, es necesaria para que todo el universo siga existiendo.

"Orgullosa de s� misma
se levanta la ciudad de M�xico-Tenochtitlan.
Aqu� nadie teme la muerte en la guerra.
�sta es nuestra gloria.
�ste es tu mandato.
�Oh Dador de la vida!
Tenedlo presente, oh pr�ncipes,
no lo olvid�is....

Con nuestras flechas,
con nuestros escudos,
est� existiendo la ciudad,...


De esta nueva visi�n del universo, el pueblo azteca, generaliza los sacrificios humanos, de sus peligrosos enemigos, pues se invent� la creencia de que Hutzilopochtli, el Quinto Sol, no acabar�a si se nutria de la sangre de los humanos, por ello �ste pueblo tuvo como misi�n la guerra, y lleg� a introducir un rito en todo el pueblo:

"�Es tu casa Dador de la vida, reinas t� aqu�:
en An�huac se oyen tus cantos:
sobre los hombres se extienden!...

�l revuelve la hoguera,
da su palabra de mando
hacia los cuatro rumbos del universo.
�Hay aurora de guerra en la ciudad!".

Todo esto no quiere decir que los aztecas fueran por voluntad propia solamente guerreros, no, ellos continuaban recibiendo como base la cultura religiosa tolteca, en sus escuelas y en sus ritos, s�lo que esa doctrina no les funcionar�a para seguir persistiendo.

Fueron cien a�os, aproximadamente, en los que los aztecas tomaron su rostro propio y de estos 52 a�os que dur� su esplendor. De all� que la cultura madre siguiera manifestandose a�n en las grandes personalidades, como es el caso de Motecuhzoma:

"El a�o 10-Conejo (1502) se asent� por rey de los aztecas Motecuhzoma Xocoyotzin... Hombre de gran talento, hab�a ocupado elevados puestos en su calidad de sacerdote y tlamatini, o sabio. Cuando los se�ores mexicas, de com�n acuerdo, lo eligieron por rey, tuvieron que ir a sacarlo del templo de Hutzilopochtli, en el que ten�a un aposento donde se hallaba de ordinario dedicado a la meditaci�n y al estudio...

la actitud de Motecuhzoma II,... al recibir las primeras noticias de la llegada de los espa�oles... En vez de empu�ar las armas desde un principio y rechazar a los forasteros,... consukt� sus antiguos c�dices, se pregunt� si acaso Quetzalc�atl y los dioses hab�an por fin regresado. Lo que en Motecuhzoma se ha descrito a veces como una actitud vacilante, en realidad parece ser consecuencia de la posici�n personal de un hombre eminentemente religioso, muy versado en sus antiguas doctrinas" .

La historia nos muestra lo que pas� despu�s con el imperio mexica; ahora s�lo hace falta aclarar que la intenci�n que persegu�a cada uno de los aztecas era llegar a ser plenamente persona, y formarse un rostro y un coraz�n firme, que ser�a su flor y canto dirigido a dios. El azteca s�lo era persona total, al lado de su dios.

Los seguidores de la antigua doctrina

Huexotzinco, Tlaxcala, Texcoco, y otros pueblos que hablaban la lengua mexicana o nahuatl, y que eran part�cipes de una misma cultura, en gran parte heredada por los toltecas, condenaron la actitud querrera de los aztecas, y por medio del arte, la flor y el canto, condemaban la violencia:

"Asediada odiada
ser�a la ciudad de Huexotzinco,
si estuviera rodeada de cactus,
Huexotzinco circundada de espinosas flechas.

El timbal, la concha de tortuga
Se destacan en tu cas,
Permanecen en Hexotzinco.
All� est� Tecayehuatzin,...
Escuchad:
Hacia ac� baja nuestro padre el dios.
Aqu� est� su casa,
Donde se encuentra el tamboril de los tigres,
Donde han quedado los cantos
Al son de los timbales.

Como si fueran flores,
All� despliegan los mantos de quetzal
En la casa de las pinturas.
As� se venera en la tierra y el monte,
As� se venera al �nico dios.
Como dardos floridos
Se levantan tus casa preciosas.
Micasa dorada de las pinturas,
�Tambi�n es tu casa, �nico dios!"

Nezahualcoyotl, se dedic� a estudiar los antiguos c�dices, para saber cual era la verdadera religi�n tolteca, y como se�or de Texcoco que era y aliado de los aztecas, no permiti� la quema de c�dices en su territorio. Obligado por los mexicas a elevar en su ciudad una estatua al Sol-Hutzilopochtl, como muda protesta construy� frente a ella otro templo m�s suntuoso con una elevada torre dedicada al dios desconocido de los toltecas:

"le edific� un templo muy suntuoso frontero y opuesto al templo mayor de Huitzilopochtli, el cual dem�s de tener cuatro descansos, el cu y fundamento de una torre alt�sima, estaba edificado sobr� el con nueve sobrados, que significaban nueve cielos; el d�cimo que serv�a de remate de los otros nueve sobrados, era por la parte de ..., col�candolo al Dios referido y no conocido, ni visto hasta entonces, sin ninguna estatua ni formar su figura" .

y fundamento de una torre alt�sima, estaba edificado sobr� el con nueve sobrados, que significaban nueve cielos; el d�cimo que serv�a de remate de los otros nueve sobrados, era por la parte de ..., col�candolo al Dios referido y no conocido, ni visto hasta entonces, sin ninguna estatua ni formar su figura" .




 
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